Autor: Florence Scovel Shinn

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El juego de la vida y cómo jugarlo – Florence Scovel Shinn
Autor: Florence Scovel Shinn

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El juego de la vida y cómo jugarlo – Florence Scovel Shinn
Artículo de opinión
Por: Germán Muñoz, 10 de enero del 2022

Si explicara la reencarnación humana en pasos sería así:
1. El universo (o la consciencia fuente) crea un alma nueva. Un alma es la consciencia sin cuerpo (como agua sin vaso). Aún no sabe sus limitaciones, sólo es todo, lo entiende todo y sigue siendo parte de la consciencia fuente. No siente, no piensa, pero si experimenta porque existe.
2. El alma escoge una misión y reencarna en un cuerpo que le provee las herramientas para cumplirla. No necesariamente es un cuerpo humano. Puede ser animal o incluso alienígena. Ejemplos de misiones álmicas para cuerpos humanos: encontrar la plenitud en cualquier contexto, desarrollar la consciencia al máximo, llegar a la iluminación en cualquier cuerpo, etcétera.
3. Tras haber reencarnado en un cuerpo, éste y el alma se acostumbran a la realidad actual y olvidan que son un alma para tener una inmersión real en la experiencia.
4. El cuerpo muere. El alma sale del cuerpo y trasciende, juntándose de nuevo con la consciencia madre. El alma no puede pensar, pero entiende la experiencia que tuvo y la guarda en los registros akáshicos. El alma no siente, pero entiende que la vida humana que acaba de tener fue sólo un respiro para el universo. Se entiende como un sueño breve para el alma.
5. El alma decide separarse de la consciencia fuente para reencarnar de nuevo hasta terminar su misión álmica. Si, por ejemplo: la misión álmica es aprender a ser feliz sin importar la realidad actual entonces irá encarnando en cuerpos cada vez más complicados o con más obstáculos para ser feliz hasta dominar esa acción en el cuerpo que sea, sin importar el contexto social, familiar, cultural, económico, etc.

En síntesis, el universo (consciencia madre, fuente, superior, etcétera) se divide en pequeñas almas que tendrán consciencia cuando tengan un cuerpo. El alma escoge una misión de vida: aprender a ser feliz en cualquier realidad, vivir todas las vidas de un planeta o hasta la iluminación en la que cualquier cuerpo que posee esa alma puede recordar y entender a la perfección que lo que está viviendo es un sueño y puede hacer lo que quiera si logra volverse lúcido. Para eso va escogiendo cuerpos en específico que le proporcionen herramientas para evolucionar y cumplir su misión.
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Entiende la reencarnación – Germán Muñoz
Artículo de opinión
Por: Germán Muñoz, 9 de enero de 2022
En mi artículo pasado te explico mi creencia sobre que el universo es consciente y experimenta su existencia misma, así como todo lo que contiene: galaxias, planetas, vida, animales, consciencia humana, etcétera. Así, pues, sobre este concepto iré basando más ideas.
Entonces, si tomamos como cierto que todo el universo es un solo ente donde la suma de la materia que contiene es su totalidad… Eso también significa que la consciencia existente, aunque con diferencias; también conforman una consciencia total, o algo más grande: una consciencia colectiva. Esto quiere decir que puede haber una fuente de consciencia mayor. Como si el universo fuera una consciencia entera que descarga parte de su poder en creaciones menores para experimentar ese ángulo de la existencia del cual el universo como entero no puede.

Explíquenoslo de otra manera. Como humanos podemos hacer una infinidad de acciones en este planeta; podemos comer, dormir, platicar, bailar, reír, hacer deporte, aprender, mover extremidades y demás. No obstante, siempre habrá actividades en las cuales necesitamos un poco de ayuda o una herramienta para experimentarlo, un ejemplo claro son los videojuegos. Todos son una simplificación de nuestra vida. Solemos plasmar y exagerar algunas de las actividades que nos gustan como los deportes, las aventuras y la acción en un videojuego. De esa forma podemos olvidarnos un rato de nuestra vida humana y sumergirnos en una experiencia menos explorada y con algunas acciones que no se pueden recrear en esta realidad: volar, pelear, morir, robar, explotar y manejar entre otras. Experiencias que queremos sentir, pero no se puede o hay restricciones físicas, legales y morales que no lo permiten.

En síntesis, creo que el universo entero tiene experiencias impresionantes, pero, de la misma manera que nosotros, busca simplificarse para vivir otro tipo de experiencias que sólo puede alcanzar de otra forma. Por eso nos creó, creó la vida, la naturaleza, células, animales, humanos, paisajes, planetas y descargó un poco de su consciencia en los seres vivos con la estructura cerebral que lo soporte. El universo está jugando su propio videojuego y no sólo nos contiene a nosotros, sino a todos los planetas y a la vida en todo el universo.
Ahora, lo interesante viene aquí. Si el universo está jugando un videojuego, con su propio cuerpo por así decirlo, ya que está creando al tomar partes de sí… Y trasladó un poco de su consciencia a nosotros: los humanos. Eso quiere decir que nosotros somos Dios. No en este cuerpo humano, sino en el cuerpo universal. En otras palabras, cuando muera nuestro cuerpo, nuestra consciencia no morirá, pero completará un ciclo de trascendencia volviendo a ser la consciencia total o universal, dándose cuenta del poder real que posee. Ya no es un humano, ahora es TODO el universo otra vez. Eso definitivamente nos convierte en dioses.
¡Nosotros somos el universo y su consciencia, y con ella hemos creado todo lo que vivimos y experimentamos! Si eso no nos vuelve dioses, no sé qué lo haría.

Cabe recalcar que no somos dioses en este momento. Somos humanos, una simplificación de nuestro poder real. Nuestra misión en esta vida es olvidarnos de que tenemos ese poder y vivir humildemente. Experimentar lo que decidas, y pasarla lo mejor que puedas el mayor tiempo que puedas. Sin embargo, nunca está de más recordar un poco de lo que eres en verdad.
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Tu eres Dios – Germán Muñoz
Autor: Florence Scovel Shinn

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Metefísica 4 en 1 – Florence Scovel Shinn
Autor: Saint Germain

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Metafísica 4 en 1 – Saint Germain
Artículo de opinión
Por: Germán Muñoz, 7 de Enero de 2022
El universo es todo lo que existe; así como nosotros experimentamos una vida humana, se puede decir, el universo experimenta una vida universal, experimentando todo lo que existe al mismo tiempo. Todas las galaxias, estrellas, planetas, todas las situaciones humanas, las caídas, los éxitos, los animales, la naturaleza; todo lo que existe al final es una vivencia del universo. Pensémoslo así: toda la materia que existe dentro del universo está existiendo. Está experimentando el hecho de existir. No importa si es un humano, un animal o una roca. Está existiendo en este preciso momento dentro del universo.

Ahora bien, claramente hay una diferencia entre la experiencia de una roca y la de un animal, o la de una célula con un humano. Depende mucho de su estado de autoreconocimiento en ese momento. Es decir, una roca no sabe que está experimentando el existir, ya que carece de cerebro que le permita tener consciencia de sí misma. La piedra sólo son átomos pegados en una estructura inanimada. Pero está ahí, está experimentando ser una roca y reposar en el piso.
Sin embargo, un animal o un humano también son un conjunto de átomos arreglados en una estructura especial con un cerebro que les permite saber que pueden reaccionar al ambiente. Esto se puede llamar consciencia. Definitivamente hay una diferencia entre la consciencia de un animal y un humano pero ambos saben que pueden interactuar con su entorno, y que sus acciones tienen una repercusión en el exterior. Rocas, animales y humanos estamos experimentando el existir de una manera diferente. ¿qué hermoso no? Es emocionante, ya que nosotros, los humanos, podemos reflexionar e incluso escribir un artículo. Nuestra experiencia del existir conscientemente es muy bella, pues podemos pensar, hablar, leer, reír, bailar, cantar, socializar, besar, sentir, apasionarnos, fallar, tener éxito, etcétera, siendo conscientes todo el tiempo de que estamos existiendo y pasándola bien en nuestros años de vida.
Dicho esto, retomemos la idea del universo como un todo. Digamos que dibujamos todo el universo en un mapa. Si hacemos zoom hacia adentro, podemos acercarnos y ver galaxias, si nos acercamos más podemos ver estrellas, un poco más y vemos planetas, y así podemos seguir, acercándonos cada vez más para ver cosas más minúsculas. Sin embargo, ¿qué pasa si hacemos lo contrario? Nos alejamos, podemos ir viendo cosas macro. Hacemos el mismo recorrido inversamente. Vemos planetas, luego sistemas solares, luego galaxias y así hasta llegar a ver el mapa entero otra vez. Si nos alejamos más, podemos ver que el mapa se va haciendo más pequeño hasta que el universo entero queda como un punto. Ese punto lo es todo: el universo entero. Y no sería el universo entero si no incluyera todas sus estrellas, planetas, animales, plantas, humanos y demás. Nosotros somos parte del universo, pero en conjunto lo somos todo. No importa si el universo es infinito (hablaré sobre ese concepto en otro momento). La suma de toda la materia conforma el universo entero.

Dicho esto, ya tenemos dos conceptos simplificados. Primero: toda la materia del universo se está experimentando simultáneamente. Segundo: el conjunto o la suma de toda la materia conforma el universo entero. Ambos conceptos se pueden juntar para explicar que toda la materia está experimentando y como la suma de toda la materia es el universo… EL UNIVERSO SE ESTÁ EXPERIMENTANDO A SÍ MISMO.
Eso quiere decir: ¿el universo tiene conciencia como nosotros? Probablemente la respuesta sea sí, pero de una forma diferente. Así como el salto de consciencia de un animal a un humano es drástico, el salto de consciencia de un humano al universo ha de ser una locura. Seguramente es una consciencia tan diferente que no hay forma por ahora de que lo podamos entender, siquiera imaginar o tratar de pensar. ¿Eso podría explicar a Dios? Sí, pero eso lo dejaré para otro artículo…
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Todos somos el universo – Germán Muñoz