Artículo de opinión
Por: Germán Muñoz, 7 de Enero de 2022
El universo es todo lo que existe; así como nosotros experimentamos una vida humana, se puede decir, el universo experimenta una vida universal, experimentando todo lo que existe al mismo tiempo. Todas las galaxias, estrellas, planetas, todas las situaciones humanas, las caídas, los éxitos, los animales, la naturaleza; todo lo que existe al final es una vivencia del universo. Pensémoslo así: toda la materia que existe dentro del universo está existiendo. Está experimentando el hecho de existir. No importa si es un humano, un animal o una roca. Está existiendo en este preciso momento dentro del universo.

Ahora bien, claramente hay una diferencia entre la experiencia de una roca y la de un animal, o la de una célula con un humano. Depende mucho de su estado de autoreconocimiento en ese momento. Es decir, una roca no sabe que está experimentando el existir, ya que carece de cerebro que le permita tener consciencia de sí misma. La piedra sólo son átomos pegados en una estructura inanimada. Pero está ahí, está experimentando ser una roca y reposar en el piso.
Sin embargo, un animal o un humano también son un conjunto de átomos arreglados en una estructura especial con un cerebro que les permite saber que pueden reaccionar al ambiente. Esto se puede llamar consciencia. Definitivamente hay una diferencia entre la consciencia de un animal y un humano pero ambos saben que pueden interactuar con su entorno, y que sus acciones tienen una repercusión en el exterior. Rocas, animales y humanos estamos experimentando el existir de una manera diferente. ¿qué hermoso no? Es emocionante, ya que nosotros, los humanos, podemos reflexionar e incluso escribir un artículo. Nuestra experiencia del existir conscientemente es muy bella, pues podemos pensar, hablar, leer, reír, bailar, cantar, socializar, besar, sentir, apasionarnos, fallar, tener éxito, etcétera, siendo conscientes todo el tiempo de que estamos existiendo y pasándola bien en nuestros años de vida.
Dicho esto, retomemos la idea del universo como un todo. Digamos que dibujamos todo el universo en un mapa. Si hacemos zoom hacia adentro, podemos acercarnos y ver galaxias, si nos acercamos más podemos ver estrellas, un poco más y vemos planetas, y así podemos seguir, acercándonos cada vez más para ver cosas más minúsculas. Sin embargo, ¿qué pasa si hacemos lo contrario? Nos alejamos, podemos ir viendo cosas macro. Hacemos el mismo recorrido inversamente. Vemos planetas, luego sistemas solares, luego galaxias y así hasta llegar a ver el mapa entero otra vez. Si nos alejamos más, podemos ver que el mapa se va haciendo más pequeño hasta que el universo entero queda como un punto. Ese punto lo es todo: el universo entero. Y no sería el universo entero si no incluyera todas sus estrellas, planetas, animales, plantas, humanos y demás. Nosotros somos parte del universo, pero en conjunto lo somos todo. No importa si el universo es infinito (hablaré sobre ese concepto en otro momento). La suma de toda la materia conforma el universo entero.

Dicho esto, ya tenemos dos conceptos simplificados. Primero: toda la materia del universo se está experimentando simultáneamente. Segundo: el conjunto o la suma de toda la materia conforma el universo entero. Ambos conceptos se pueden juntar para explicar que toda la materia está experimentando y como la suma de toda la materia es el universo… EL UNIVERSO SE ESTÁ EXPERIMENTANDO A SÍ MISMO.
Eso quiere decir: ¿el universo tiene conciencia como nosotros? Probablemente la respuesta sea sí, pero de una forma diferente. Así como el salto de consciencia de un animal a un humano es drástico, el salto de consciencia de un humano al universo ha de ser una locura. Seguramente es una consciencia tan diferente que no hay forma por ahora de que lo podamos entender, siquiera imaginar o tratar de pensar. ¿Eso podría explicar a Dios? Sí, pero eso lo dejaré para otro artículo…
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Todos somos el universo – Germán Muñoz