Si has decidido meditar, ya diste el paso más importante: desearlo.
Hay muchos tipos de meditación, prácticamente cada cultura o filosofía, e incluso cada religión, tienen una forma específica de meditar. Cada técnica meditativa tiene una función específica; en algunas se trata de conectar con la divinidad, en otras resolver asuntos emocionales o conectarse a la Tierra; otras se usan para tener una mejor salud, cumplir algún deseo, para el crecimiento personal o autoconocimiento, entre muchas otras, así que es posible que encuentres meditaciones con música, guiadas, mantras, mudras, silenciosas o en movimiento.
Entonces, ¿cuál escoger para comenzar?
Primero que nada, pregúntate por qué deseas hacerlo y a dónde quieres llegar por medio de la meditación, así cuando estás claro de tus razones podrás encontrar la técnica ideal para ti.
Cuando hayas decidido lo que deseas, investiga los tipos de meditación que te interesen y pruébalos, asiste a alguna clase o practica en tu casa.
Todos los tipos de meditación tienen algo en común: todas ellas trabajan con alguna parte de la conciencia, nos permiten un espacio donde la mente parlanchina se toma un receso o es observada, es decir, un espacio para trabajar en la desidentificación con la mente. Así que puedes meditar en cualquier momento, incluso en tu vida diaria. Te propongo varios ejercicios que puedes poner en práctica hoy mismo:
1. Al despertar por la mañana y antes de levantarte de tu cama, tómate unos minutos para contactar contigo. Pon atención en tu cuerpo y su estado, observa las sensaciones corporales y las emociones que surgen.
Agradece a tu divinidad (Dios/Universo/Fuente) que estás listo para comenzar el día y que si acaso sucede algo que te incomoda podrás gestionarlo adecuadamente para regresar a tu estado de paz interior. Cuando te sientas listo para comenzar el día, levántate de la cama y comienza tus actividades.
2. Si cuentas con 5 minutos libres luego de tu hora de comida y tienes la oportunidad de estar al aire libre, da una breve caminata poniendo atención en cada paso, al mismo tiempo activa tus sentidos poniendo atención en los sonidos, colores y formas, así como en los olores, las emociones que surjan y el tipo de pensamientos que te llegan.
Si no puedes salir al aire libre, acércate a una ventana y observa la calle, las personas que pasan y todo lo que te llame la atención. Se trata de “vaciar” la mente y el cuerpo de la tensión acumulada durante la mañana y comenzar las actividades vespertinas con más claridad y creatividad.
3. Una vez que termines tu día laboral, tómate unos minutos para disfrutar una bebida caliente y un refrigerio.
Antes de tomarlo, pon atención a su forma, sus colores y su tamaño; toca la taza, siente su calor, percibe su aroma y al comenzar a tomarlo siente cómo entra por tu boca y garganta. Presta atención a todo lo que ocurra en tu cuerpo, mente y emociones al contacto con la bebida. Estos minutos de cuidado relajarán tu cuerpo y mente, ésto te permitirá descansar por la noche.
4. Si eres una persona más auditivo, cuando te sientas tenso o abrumado colócate los audífonos y escucha música con sonidos binaurales de 435Hz que te permiten relajarte, sin dormirte para mantenerte activo y con la mente clara. Mientras los escuchas puedes continuar con tus actividades cotidianas.
5. Si te cuesta trabajo mantenerte quieto más de 5 minutos, este ejercicio es para ti.
Haz una actividad que puedas hacer sin usar “la mente”, como doblar y guardar ropa; limpia, arreglar cajones desordenados, lavar platos, haz jardinería, barre tu casa, etcétera; pon atención con curiosidad a todos los detalles sensoriales, sonidos, olores, sabores, texturas, colores y tamaños. Al terminar la actividad te notarás más relajado y al mismo tiempo habrás adelantado o terminado esa tarea doméstica.
6. Tomate 5 minutos para poner atención a tu respiración.
No hay nada más que hacer; siéntate cómodamente, abre el pecho y comienza a respirar con normalidad, poco a poco ve haciendo tu respiración más profunda y rítmica. En tu mente cuenta cada una de tus respiraciones o di las palabras “inhalo-exhalo” cuando corresponda; pon atención a tu respiración desde que entra el aire por tus fosas nasales hasta que sale de ellas. Estarás más calmado cuando termines este ejercicio.
Como ves, no se necesita mucho para comenzar a meditar, estos ejercicios los puedes practicar todos los días sin que te lleven más de unos pocos minutos y notarás cómo te sientes más relajado y claro durante el día. Sin embargo, si quieres obtener todos los beneficios de la meditación, acércate al que hayas elegido de acuerdo a tus objetivos y haz una práctica regular. Notarás los cambios en cuerpo, mente y emociones desde la primera sesión.